lunes, febrero 02, 2009

MATAR A HITLER


MAURICE BAVAUD (n. Neuchatel, 1916 – m. Berlín, 1941)

Matar a Hitler está de moda. Es curioso y hasta preocupante como influye la maquinaria de Hollywood en los estímulos que recibimos a través de los medios de comunicación. El otro día, mientras asistía a la presentación del libro de un amigo en una librería de Madrid, el librero me comentaba que de un tiempo a esta parte los libros sobre complots para matar a Hitler se vendían como churros, cosa bastante curiosa en un país en el que, hablando de libros, casi nada se vende como churros. Empieza a entenderse por otra parte cuando la prensa hace noticias de primera plana de declaraciones del actor de moda (que para mí está cada día más p’allá, qué quieren que les diga) en las que afirma que creció deseando matar a Hitler. Bueno, algunos crecimos deseando matar al Dr. Infierno, que es más natural cuando se crece, creo yo. En fin, de la moda me queda al menos haber descubierto en esa misma tienda un libro, “Matar a Hitler” de Roger Moorhouse, catálogo de todos los que intentaron matar al dictador de verdad, cuando estaba vivo (unos 40 según Moorhouse). Y del libro un par de personajes a destacar, para mí más impresionantes que los Von Stauffenberg y compañía, como son Georg Elser, al que ya le dediqué una entrada en su día, y el estudiante de teología Maurice Bavaud, del que hablaré hoy.
Maurice Bavaud nació en la localidad suiza de Neuchatel en el seno de una familia católica de clase media. Aunque aprendió el oficio de dibujante, a los 19 años decidió ser misionero, y para ello ingresó en la École Saint-Ilan Langueux, un seminario francés situado en Bretaña. Allí se hizo miembro de un grupo de estudiantes, la Compagnie du Mystère, en el que se discutía la turbulenta actualidad europea de los años treinta, y que estaba liderado por un individuo muy peculiar llamado Marcel Gerbohay. Gerbohay tenía antecedentes de esquizofrenia, y en sus delirios afirmaba ser descendiente de los últimos zares rusos, por lo que era un fanático anticomunista. Para Bavaud sin embargo el peligro que se cernía sobre Europa lo representaban mejor los nazis, de modo que en el verano de 1938 dejó la escuela y decidió viajar a Alemania para matar a Hitler.
Primero fue a Baden-Baden, donde esperaba que un primo suyo, jerarca nazi, le introdujera en el partido. Sin embargo su primo lo recibió con desconfianza e incluso le denunció a la Gestapo, de manera que Bavaud no tuvo más remedio que seguir por su cuenta hacía Basilea, donde compró una pequeña pistola, y finalmente a Berlín.
En Berlín se enteró de que Hitler estaría los días 8 y 9 de noviembre en Munich, donde todos los años se celebraba el golpe de estado de 1923 (la misma celebración que aprovecharía Elser al año siguiente) con un gran desfile, de manera que el 31 de octubre cogió un tren hacia Baviera. En Munich consiguió sin muchos problemas una acreditación de prensa que le permitió situarse en una tribuna desde la que tenía una buena visión de la comitiva. Sin embargo, la multitud puesta en pie al paso del dictador le impidió llevar a cabo su plan de disparar, así como la idea que también había barajado de saltar desde la tribuna y acercarse al coche para matar al tirano.
El fracaso no desanimó al suizo, al día siguiente falsificó una carta de un ex primer ministro francés y viajó a Berchtesgaden con la idea de pedir una audiencia con Hitler. Sin embargo allí le informaron de que el Führer seguía en Munich, con lo que tuvo que dar media vuelta. Otra vez en la ciudad bávara, Bavaud falsificó otra carta, esta vez de un líder nacionalista francés, y se dirigió con ella a la sede del partido nazi. Sin embargo, allí le explicaron que era imposible darle audiencia, le pidieron que dejara allí la carta o la echase al correo y le despidieron sin contemplaciones.
Al final, sin dinero y cansado de intentarlo, Bavaud cogió otro tren sin billete para volver a casa y la fatalidad quiso que fuera detenido por un revisor y entregado a la policía. La policía lo detuvo por posesión ilícita de un arma y descubrió en su equipaje las dos cartas de presentación, por lo que, sospechando algo raro, lo entregaron a la Gestapo.
Bajo tortura, acabó confesando sus planes de asesinar a Hitler para salvar a su país y a la religión católica. Fue condenado por el Tribunal Popular de Berlín en diciembre, y guillotinado en la prisión berlinesa de Plötzensee el 14 de mayo de 1941.
Maurice Bavaud que, comparado con Elser, me parece más un pobre chapucero idealista que otra cosa, tuvo que esperar hasta noviembre del año pasado para ser rehabilitado en su país, que en su día se negó a defenderle frente a Alemania e incluso impidió que fuera canjeado por un espía a petición de los alemanes. El gobierno suizo lo consideró un loco, aunque su familia luchó desde el principio por limpiar su nombre. En 1955 un tribunal de la antigua RFA conmutó la pena de muerte pero volvió a condenarle a 10 años por intento de asesinato; Hitler sería lo que fuera, pero no dejaba de ser una persona a la que habían intentado matar, según el tribunal. En 1956 la familia ganó la apelación y se les concedieron 40.000 francos suizos en reparación, pero tuvieron que pasar 70 años para que el presidente suizo Pascal Couchepin reconociera que su compatriota había sido un héroe.
Como en el caso de Elser, las preguntas que uno se hace son: ¿resulta lícito el asesinato en un caso como éste? ¿Puede un individuo arrogarse el poder de decidir quien es un peligro para la humanidad?¿Cuál es el límite entre el loco y el héroe?
En su época ni a la Iglesia Católica, que firmó un concordato con los nazis en 1933, ni a Suiza, que se pasó la guerra mirando para otro lado, les pareció que hubiese que parar los pies a Hitler, aunque quizás fuera uno de los tiranos más evidentes que han pisado la faz de la tierra. En resumidas cuentas algunos actos debe juzgarlos la historia que pone a cada uno en su sitio, aunque a veces sea dolorosamente lenta.

7 Comments:

Blogger pdro said...

Uep, has quitado el puto banner. Te me llevo, guapetón.

8:08 p. m.  
Blogger Jose Antonio del Valle said...

¿Qué banner?

8:25 p. m.  
Blogger pdro said...

Jajajajjaj

10:36 p. m.  
Blogger The Damned said...

Excelente Blog. Felicidades.
Un saludo.

10:05 a. m.  
Anonymous Small Blue Thing said...

Me encannnnta lo de "la maquinaria".

6:49 p. m.  
Anonymous procurador puente genil said...

ufff, te sacas unos personajes que no había oido en mi vida, interesante.

9:49 a. m.  
Blogger Jose Antonio del Valle said...

Gracias, se trata precisamente de eso, de personajes que me parecen interesantes pero son "secundarios" de la historia, aunque algunos no tanto.

11:07 a. m.  

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