viernes, agosto 05, 2005

OTRO QUE TAMBIÉN LO CURABA


KARL PETER VAERNET (n. Astrup, 1893 - m. Buenos Aires, 1965)

Además de judíos, durante el Holocausto los nazis eliminaron prisioneros políticos y otras minorías como los gitanos o los homosexuales. En el caso de estos últimos, sobre todo si eran alemanes, había una tendencia a intentar "curarles" primero puesto que si esto ocurría podían volver a ser miembros de la raza superior que cuamplieran su sagrado deber de engendrar más arios. Así que cuando en 1943 Heinrich Himmler se enteró de que había un médico danés que curaba la homosexualidad no dudó en incorporarlo a las SS y darle todas las facilidades para que siguiera con sus experimentos.

Karl Vaernet se había licenciado en Medicina, el mismo año que Fritz Clausen, el futuro líder de los nazis daneses, y era miembro del partido nacionalsocialista desde 1930. Desde el principio su carrera estuvo centrada en la endocrinología, una parte de la Medicina que en aquellos años se veía como la panacea de todos los males. Así, en 1940 Vaernet proclamaba que mediante terapia hormonal era capaz de curar la homosexualidad, pero no solo eso, también decía que curaba el cáncer. De esta manera el doctor Vaernet consiguió hacerse muy popular y obtener una gran cantidad de pacientes, aunque los medios académicos nunca reconocieron sus métodos. Sin embargo, en 1940 los alemanes invadieron Dinamarca, y con ello la amistad con Clausen y la militancia en su partido le hicieron perder paulatinamente clientela, por lo que en 1943 decidió emigrar a Alemania con su mujer y sus seis hijos. Una vez allí fue rapidamente "fichado" por las SS y a principios de 1944 se trasladó a Praga. El trato con Himmler incluía la cesión de la patente de su descubrimiento a la empresa alemana Detusche Heilmittel, a cambio de financiación para sus experimentos. Esto incluía a su vez la utilización de los laboratorios del campo de concentración de Buchenwald, así como de sus prisioneros. Durante 1944 Vaernet experimentó en quince prisioneros (otras fuentes dicen que fueron hasta cuarenta) su método, que consistía en implantar en los testículos una gándula artificial, que en realidad era un simple tubo metálico, que liberaba testosterona la cual, en teoría, era capaz de revertir la homosexualidad. En el experimento se utilizaron prisioneros homosexuales y también heterosexuales como control, parece ser que trece de los quince murieron por infecciones causadas por el método. Además de este experimento Vaernet participó en otros de los que se realizaban en el campo con enfermedades infecciosas, y parece que abrió varias líneas de investigación de la terapia hormonal en relación con la cura de la diabetes e incluso con la búsqueda de la eterna juventud.

En 1945 volvió a Dinamarca e inmediatamente comenzó a buscar compradores para su terapia contra la homosexualidad. En Mayo fue encarcelado por los británicos, aunque parece que contaba con muchos privilegios en su prisión, de manera que consiguió entrar en tratos con varias empresas farmacéuticas británicas y americanas. Ese mismo mes el comandante británico informó de que Vaernet sería juzgado como criminal de guerra. Sin embargo en Febrero de 1946 fue liberado y hospitalizado al parecer por problemas cardíacos, si bien más tarde se descubrió que no había recibido tratamiento alguno. En Agosto se le permitió viajar a Suecia donde, al parecer, estaba el único médico que podía tratar su dolencia; una vez allí desapareció. Parece que se ocultó un tiempo en la nunciatura vaticana o en la embajada de Argentina en Estocolmo hasta que fue trasladado a este último país gracias a la red ODESSA. Durante años se ha especulado sobre la aparente colaboración en la fuga de las autoridades británicas y danesas.

En Argentina, Vaernet colaboró con el Ministerio de Sanidad de Perón y siguió investigando sobre su "método". En 1950 abrió su propia clínica en Buenos Aires, donde siguió ejerciendo la Medicina hasta su muerte en 1965.

3 Comments:

Anonymous irichc said...

El fútbol pronto dejará de ser un privilegio.

Tras largas deliberaciones la FIFA decidió al fin que a partir del mes de julio se encuadrarán dentro de este deporte “no sólo las concepciones futbolísticas más tradicionales”, consistentes en meter el pedazo de cuero con los pies entre tres palos, sino que “también se dará cabida al juego libre con las manos”, quebrándose de este modo el tabú histórico que excluía dichas actitudes de las reglas.

La medida viene propiciada por las quejas de los colectivos que consideran que su derecho a jugar con todas las extremidades se ve lesionado por la restricción “antinatural” a las inferiores. En relación al tema su portavoz en España comunicó a esta agencia que “si Maradona pudo hacerlo y fue válido, ¿por qué a nosotros se nos discrimina?”.

La Federación ha tenido que ceder igualmente a las presiones de los grupos que, en buena lógica, exigían la supresión de otro prejuicio, quizá el principal y más ominoso, es a saber: que se requiere una pelota, dos equipos y un campo para que el partido pueda celebrarse. Esta consideración, bien mirado gratuita, quedará abolida definitivamente gracias a la legislación en trámite.

A pesar de las quejas de ciertos sectores poco aperturistas, las autoridades competentes han insistido en la importancia de no variar la denominación “fútbol”, que, gracias a su nuevo significado, englobará prácticas hasta ahora marginadas de la esfera futbolística, como el balón bolea, el lanzamiento de jabalina o el póquer. Todo ello, dicen, en aras de la igualdad más escrupulosa y del derecho a marcar goles, deducido espiritualmente del derecho a la libertad de movimientos.

Los jubilados artríticos están de enhorabuena. Si bien su incapacidad física hacía imposible que se integrasen a las ligas de balompié, en cuestión de semanas serán tan válidos como el que más para emular a Ronaldinho. Sin moverse de la silla, por supuesto, y partiendo la baraja de naipes mientras las enfermeras hacen la ola.

Saludos.

Daniel.


http://www.miscelaneateologica.tk

6:07 p. m.  
Blogger Jose Antonio del Valle said...

¡Ele, mi niño! Irichín, ya te van quedando pocos sitios donde meter el cuento este. A ver cuando inventas uno nuevo.

Saludos, majo.

6:40 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

ese tipo de la foto es mi visabuelo es carl

2:26 a. m.  

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