miércoles, noviembre 09, 2005

HASTA LA ÚLTIMA GOTA DE SANGRE


NORMAN BETHUNE (n. Gravenhurst, 1890 - m. China,1939)

Hoy en día, estamos acostumbrados a oir hablar de ayuda humanitaria, de organizaciones como Médicos sin Fronteras que tratan de llevar la asistencia sanitaria allí donde se necesita más urgentemente, y nos parece normal que haya personas que dediquen su vida a ayudar a los demás en los lugares más remotos. El personaje sobre el que escribo fue uno de los pioneros en este tipo de causas pese a lo cual no es demasiado conocido, o quizás precisamente por ello, por haber vivido en una época en la que la principal ocupación de los hombres era matarse los unos a los otros y que deja poco espacio en nuestra memoria para los que optaron por salvar vidas.
Norman Bethune nació en Canadá en 1890. Desde joven sintió al parecer la necesidad de ayudar a los demás, de manera que interrumpió dos veces sus estudios de medicina para hacer de maestro en un campamento de leñadores primero, y luego para actuar como camillero en la primera guerra mundial. Fue herido en Ypres, y gracias a ello volvió a casa donde termino sus estudios solo para enrolarse de nuevo como médico de la Armada primero y luego de la aviación canadiense en Francia hasta el fin de la guerra. Después de la guerra terminó su prearación y se convirtió en cirujano tras lo que se casó en 1923 con Frances Campbell Penny, once años menor que él. Tras un tiempo viajando por Europa, se estableció en Detroit (EEUU) donde se ganó una buena reputación como médico, y donde comenzó a preocuparse por los menos favorecidos, a los que no llegaba la asistencia sanitaria. En 1926 contrajo la tuberculosis y tuvo que ser internado en su ciudad natal. La enfermedad le hizo divorciarse de su mujer, porque estaba seguro de que iba a morir y no quería ser una carga para ella. Sintiéndose desahuciado, Bethune pidió ser intervenido con la nueva técnica de compresión que probaban por aquel entonces unos pocos especialistas. Uno de ellos, el doctor Archibald se la practicó a Bethune con éxito, y luego fue su maestro en la especialidad de medicina torácica. Entre 1928 y 1936 Bethune tuvo mucho éxito como cirujano y se convirtió en uno de los mejor pagados de su pais. Su especial atención por la tuberculosis le hizo darse cuenta de que por mucho que curara a sus pacientes pobres, si luego volvían al ambiente de miseria del que provenían muchos de ellos, su trabajo era en vano. Por ello fundó una clínica para desempleados en Montreal, y elevó varias peticiones al gobierno canadiense para conseguir una medicina igual para todos que fueron sistematicamente rechazadas, además de hacerle impopular entre sus colegas, que le consideraban un radical.
Miembro del partido comunista, en 1936 fue elegido por el comité de ayuda a la democracia española para dirigir una unidad médica canadiense en España. En noviembre de 1936 llegó a Madrid, donde creó la primera unidad móvil de transfusión de sangre con sus propios medios ante la incredulidad de las autoridades republicanas que no lo veían un proyecto realizable. Además, inventó un sistema para conservar la sangre y su unidad recorrió varias ciudades recolectándola para el frente, donde salvaron muchas vidas. También fueron pioneros en descubrir los problemas del rechazo, dado que por aquel entonces no se conocían los grupos sanguíneos. En febrero de 1937 se dirigía a Málaga cuando la ciudad fue tomada por los franquistas. En la posterior huida de civiles hacia Almeria, Bethune y su equipo utilizaron su unidad móvil para rescatar a todos los que pudieron, haciendo varios viajes bajo el fuego de la aviación fascista tras abandonar el equipo de transfusiones. Aquel episodio, que le afectó profundamente, lo describió luego en sus memorias y en una serie de conferencias a favor de la república española que dio a su vuelta a Canadá en Junio del 37.
En 1938 viajó a China, donde fue nombrado jefe médico del ejército de Mao, en su lucha contra los japoneses. En China la tarea a realizar era enorme, casi tanto como un país en el que no había practicamente médicos ni instituciones sanitarias. Además de crear las unidades móviles sanitarias que le habían dado tan buen resultado en España, Bethune tuvo que asumir la formación de los nuevos médicos y enfermeros, para lo cual creó veinte hospitales en los que se enseñaban estas profesiones. Pese a ello, el mismo Bethune se vio obligado a trabajar muchas veces con riesgo de su propia vida en el frente y a operar durante días enteros a un herido tras otro en medio de unas pésimas condiciones higiénicas. Precisamente, la falta de guantes quirúrgicos fue la causa de que sufriera varios cortes en su trabajo y acabase muriendo al gangrenarse uno de ellos en una pequeña aldea de las montañas en noviembre de 1939. Norman Bethune es el único occidental con una estatua en la China comunista. Sobre su figura, el mismo Mao escribió:
"Todos debemos aprender de su desinterés absoluto. Quien posea este espíritu puede ser muy útil al pueblo. La capacidad de un hombre puede ser grande o pequeña, pero basta con que tenga este espíritu para que sea hombre de elevados sentimientos, hombre íntegro y virtuoso, hombre exento de intereses triviales, hombre de provecho para el pueblo".

2 Comments:

Blogger Small Blue Thing said...

Lo cual me recuerda que no te he pedido una gota de sangre sino un euro... >;)

4:26 p. m.  
Blogger Jose Antonio del Valle said...

¿Lo cualo?

4:35 p. m.  

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